La propuesta de escribir este libro me llegó el día de la Asunción, día de muchas fiestas. Estaba viviendo entonces cerca de Trujillo, Santa Marta, Mérida, Santa Cruz de la Sierra y hasta de Cuenca. Quiero decir que estaba viviendo en la frontera sur de Extremadura, España, y que la Cuenca a la que me refiero es la cordobesa, no la que hay en Castilla y que se supone da nombre a la ecuatoriana. Tierra de conquistadores, al fin y al cabo, como puede verse por la toponimia.
