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¿Ficción o realidad? El valor sociológico de Relato de un náufrago de Gabriel García Márquez


Por: Ascensión Rivas Hernández
Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal 

EL “PRÓLOGO” DE 1970 O “LA HISTORIA DE  ESTA HISTORIA” 

Gabriel García Márquez escribió Relato de un náufrago en 1955 para ser publicado de forma seriada en el diario El Espectador de Bogotá. El texto, que entonces se tituló “La verdad sobre mi aventura”1, había surgido de una historia realmente acontecida. El 28 de febrero de ese año habían desaparecido ocho marineros del destructor Caldas después de haber caído al agua durante una tormenta en el Caribe. El buque alcanzó tierra en Cartagena y al poco tiempo se suspendió la búsqueda de los infortunados, a los que se dio por muertos. Pero diez días más tarde, cuando nadie lo esperaba, apareció uno de los náufragos en una playa colombiana. El Relato es el resultado de lo que el superviviente, Luis Alejandro Velasco, le contó al reportero García Márquez sobre su aventura en el mar. El texto cuenta con dos versiones. 

"La soledad de América Latina (1982)". Discurso (escrito y en audio) de aceptación del Premio Nobel. Gabriel García Márquez

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.