Por: NICHOLAS CARR
REVISTA ARCADIA
¡Dave, no, por favor no, no hagas eso! ¡Para, Dave, por favor, no hagas eso!”, son las últimas palabras suplicantes que el supercomputador hal le dirige al implacable astronauta Dave Bowman en aquella famosa, extraña y conmovedora escena hacia el final de la película 2001: Odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Bowman (que acaba de escapar por un pelo de una muerte casi segura en el espacio profundo por culpa del computador defectuoso) con toda la tranquilidad y frialdad del mundo desconecta los circuitos de la memoria que controlan el cerebro artificial del aparato. “Dave, se me va la mente…, se me va”, dice HAL. “Siento que la mente se me va...”.